Los microplásticos son diminutas partículas de plástico, generalmente con un tamaño inferior a 5 milímetros, que se originan a partir de la fragmentación de objetos plásticos más grandes o se incorporan intencionadamente en productos. Estas partículas representan una preocupación ambiental significativa debido a su presencia generalizada en los ecosistemas acuáticos y sus posibles impactos en la vida marina y la salud humana.
La industria química ha ido avanzando progresivamente hacia la eliminación o reducción de estos microplásticos intencionadamente añadidos, adoptando alternativas más sostenibles. Por ejemplo, se comprometió voluntariamente y estableció fecha límite 2020 para la eliminación total de los “microbeads” o microesferas, sustituyéndolo por alternativas naturales y biodegradables en productos cosméticos y de limpieza.
La función exfoliante de estas partículas puede que sea la más conocida, y actualmente ya sólo encontramos en los productos las alternativas naturales a los microplásticos, como son los huesos de fruta, cáscaras o semillas que realizan esta función.
No obstante, existen otras funciones que tal vez son más desconocidas, como los agentes viscosizantes, opacificantes, fragancias encapsuladas, dispersantes, fijadores, acondicionadores, etcétera. En estos casos, la industria está desarrollando alternativas como polímeros biodegradables, utilización de gomas naturales, dispersiones de sales inorgánicas, etc. Estos cambios implican un trabajo de gran envergadura, ya que se debe asegurar que la substitución de estos agentes, por otros de características similares, no afecten a la calidad, seguridad y expectativas que tenemos los consumidores para estos productos.
Otros usos importantes de los microplásticos están en la agricultura, donde este tipo de polímeros se utilizan mayoritariamente para la liberación controlada de fertilizantes, en tecnologías de protección de cultivos (PPPS) y de siembra, o para aumentar la capacidad de retención del agua de los suelos. Estas funciones contribuyen a prácticas agrícolas más sostenibles y eficaces, y ya se están desarrollando o existen en el mercado, opciones utilizando polímeros biodegradables.
Aunque la sustitución de estas partículas plásticas en diversas funciones representa un desafío, el impulso hacia polímeros biodegradables y otras soluciones innovadoras destaca la determinación de la industria en contribuir a un futuro más sostenible. En conjunto, estos esfuerzos ofrecen un panorama alentador para mitigar los impactos negativos de los microplásticos y avanzar hacia un equilibrio más armonioso entre la innovación y la preservación ambiental.