Los aceites y lubricantes destinados a procesos industriales se definen como una sustancia o semifluido que reduce la fricción y el desgaste de la maquinaria industrial. Sus características van del 65 al 95 % en peso de aceite lubricante (base) y el resto son agentes espesantes y aditivos.
Las bases de estos son minerales derivados del petróleo o bases sintéticas a partir de reacciones químicas y determinan la mayor parte de las características del aceite, como la viscosidad, la resistencia a la oxidación y el punto de fluidez. Este tipo de aceites son mayormente conocidos en estado líquido y semisólido (grasa) aunque también se pueden encontrar en forma gaseosa y sólida.
La lubricación con este tipo de productos es básica en todos los procesos de los sectores industriales ya que, sin su aplicación, mucha maquinaria se dañaría y dejaría de funcionar. Además, también se utilizan en sistemas de climatización como es el aire acondicionado y la calefacción.
Las características más importantes de los aceites industriales son:
Todo ello permite que los aceites lubricantes sean utilizados en todo tipo de entornos industriales: transporte, energía, construcción, civil, aeronáutica, sector agroalimentario…
Hoy en día, se están utilizando aceites biosintéticos elaborados con una base biodegradable y renovable. Estos tienen un alto índice de viscosidad natural que los hace muy estables ante los cambios en la temperatura, mejorando su habilidad para desempeñarse en un amplio rango de temperaturas lo que se traduce en que el lubricante se “adelgace” menos con las altas temperaturas.