La empresa valenciana Químicas Oro es una de las más conocidas en los hogares valencianos. No en balde su historia se remonta al año 1955 cuando la fundó Francisco Vilanova, químico de profesión y que era certificador oficial de la calidad del oro. De ahí su nombre.
Desde entonces, la compañía ha evolucionado y actualmente fabrica principalmente productos de limpieza para el hogar y en un porcentaje mínimo (un 7 %) productos para el control de plagas hortícolas, origen de la actividad de la empresa.
Químicas Oro espera cerrar el año 2012 con una facturación por encima de los 31 millones de euros, cifra similar a la del ejercicio 2011, lo que significa, según su gerente Fernando Pérez “mantener nuestra cuota de mercado, a pesar de la crisis que esta afectando de forma significativa en los consumidores, con una bajada importante en el valor medio de la cesta de la compra, de forma que nos implica maximizar nuestra política de ofrecer siempre la mejor relación calidad / precio a nuestros clientes”.
El mantenimiento de esta posición se debe, según la empresa a la diversificación de sus mercados. Químicas Oro tiene una posición firme en España donde sus productos –con su marca o con marca blanca- se pueden adquirir en las cadenas lideres de distribución en España, así como en el mercado tradicional minorista. Además el 41 % de su producción se comercializa en los mercados exteriores, principalmente países del Magreb, Caribe, África del Este y países de Centro Europa. La política de exportación, que se inició hace 25 años, se mantiene activa con la apertura anual de “dos o tres nuevos mercados por año”, según Fernando Pérez.
Según su gerente “la diferenciación es una de nuestras estrategias fundamentales. Por ello disponemos de un departamento de I+D+i, compuesto por 11 profesionales titulados superiores. Este departamento es el encargado de investigar y aportar nuevas materias que proporcionen más eficiencia de los productos, la gestión del sistema de calidad según ISO 9000/2000 desde el año 1.997, la legalización de todos nuestros productos en los mercados en los que opera y la adaptación a las condiciones y exigencias de dichos mercados, con la premisa de ofrecer siempre la mejor relación precio / calidad”
Químicas Oro fue la primera empresa en producir insecticidas en aerosol en 1965 y detergente líquido en 1975.
En este sentido Pérez indica que hoy no existe casi diferencias entre los productos destinados a consumo en Europa y los que se exportan al Magreb, África o Caribe. “Para el consumidor español o europeo, lo importante son productos a buen precio que satisfagan sus expectativas de limpieza y eficacia con la garantía de que son seguros y cumplen con todos los controles y requisitos legales” “En los países de África o del Caribe, donde ante todo prima el precio, es muy importante que estos productos se ajusten a sus necesidades y hábitos de consumo, sobre todo en los insecticidas, donde es necesaria una efectividad segura, y nuestros productos están especialmente formulados para garantizar su eficacia”
Químicas Oro también destina una parte importante de su presupuesto a RSC, con importantes aportaciones tanto en España como en los mercados en los que está presente. Sus acciones están dirigidas a través de donaciones a la construcción de orfanatos, dispensarios, casas de médicos y centros educativos, entre otros. Fernando Pérez, que visita cada año las instalaciones construidas con las donaciones de Químicas Oro, considera que “la empresa además de todos sus cometidos empresariales, tiene también que comprometerse con el desarrollo de las sociedades en las que está presente”.
Químicas Oro y Quimacova:
La relación de Químicas Oro y Quimacova se remonta a la fundación de la asociación. Fernando Pérez participó en la puesta en marcha del proyecto y justifica la existencia de la entidad por la necesidad de “tener un interlocutor válido con la administración”. “En su día –continúa Pérez- cuando empezó Quimacova la Unión Europea exigía que en cada país y comunidad autónoma hubiera entidades que ayudaran en la trasposición de las legislación comunitaria. Y de ahí Quimacova surgió para poder intervenir en la toma de decisiones que posteriormente afectarían a las empresas”
“Actualmente Quimacova sigue siendo la entidad válida para la interlocución con la administración”.